Septiembre…. ¿Y si celebramos? ¡Es tiempo de cosecha!

Muchas veces hablamos de la importancia de sembrar pero también es importante celebrar la cosecha como corresponde, un momento fundamental para iniciar nuevas siembras.

Septiembre es mi mes de renovación vital y quizá por eso, siempre he sentido la necesidad de celebrar, reencontrarme, cosechar y revisar mi propósito para iniciar nuevos proyectos. Además, celebrar tiene mucho que ver con agradecer y compartir esa con los que más queremos. Es animarnos a disfrutar de la vida y del trabajo, uno de mis valores personales.

¡Este año has sido más fácil! Ha nacido «Pasaporte a la reinvención», una novela que ha tenido varios períodos de siembra, pero cuya cosecha siempre se postergaba por algún motivo. El 5 de septiembre por fin encontró su camino y vio la luz. ¿No os parece un motivo maravilloso para festejar?

Por si fuera poco, uno de los conceptos que incluye la novela es el de La Pachamama, una invitación al agradecimiento propio de las culturas andinas, que suele celebrarse en agosto, aunque por motivos diversos, yo siempre lo hago en septiembre.

Este año, celebración y agradecimiento van dirigidos a la vida, al privilegio de dedicarme a lo que me gusta y poder disfrutar de los míos como lo he hecho… ¡Y al lanzamiento de mi primer libro!

«Pasaporte a la Reinvención« es una novela testimonial de reinvención y de viaje, disponible en formato eBook (Códice Ediciones) y papel (Amat Editorial). Puedes adquirir ambas versiones online, haciendo clic a continuación: 


¿EL CAMINO? Se hace al andar… (©6)

El título de este post alude al célebre poema de Antonio Machado y me gustaría empezarlo retomando la reflexión de Goethe que encabeza este Blog de Transición Profesional:

“Hasta que te comprometes, existe la duda, la posibilidad de retroceder sin beneficio… Sin embargo, en el momento en que te comprometes, ¡la Providencia también actúa!

A partir de entonces, ocurren todo tipo de cosas que sin esa decisión, jamás habrían sucedido. Una corriente de acontecimientos que provocan incidentes imprevistos, todos a favor, así como encuentros y ayuda material que nunca hubieras soñado que aparecieran.

Por eso, recomienda Goethe: «Sea lo que sea que puedas o sueñes que puedes hacer, ¡comiénzalo ya! Porque el atrevimiento posee genio, poder y magia.

No sólo es una invitación al compromiso, sino también al fluir, en plena conexión con nosotros mismos y el mundo que nos rodea, recorriendo el camino hacia nuestros sueños. Y es de eso de lo que va este post, de las enseñanzas del camino.

En ese sentido, me gustaría recomendaros la película: «The way» de Emilio Estevez, que transcurre en el Camino de Santiago. Un recorrido que no podía dejar de mencionar aquí y en especial una de las canciones de su banda sonora -Thank you, Alanis Morissette, de la que os incluyo el video a continuación, que refleja muy bien la actitud que el camino requiere, de agradecimiento y apertura al aprendizaje.

Al caminar iremos desarrollando el coraje y la actitud que nos permiten compensar el miedo, manteniéndonos fieles a nuestro compromiso con nosotros mismos y con el mundo. Profundizaremos en las enseñanzas del camino y sus distintas etapas. En ese sentido, te animo también a leer en este blog la trilogía completa del «El camino del héroe» y… En caso de que desees acompañamiento para recorrer ese camino que se abre ante ti, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

¿COMPROMISO y libertad? (©5)

Se suele identificar compromiso con pérdida de libertad, aunque se trate de una elección consciente, y algo similar ocurre con la Zona de Confort, es una expresión que transmite seguridad cuando no tiene por qué ser segura.

En realidad, esas percepciones tienen que ver con nuestros miedos: a la incertidumbre, al fracaso, al abandono o a la pérdida de libertad. Puestos a aconsejar, mi recomendación sería la contraria: comprométete y sal de la Zona de Confort, independientemente del momento económico o de la incertidumbre laboral. Y confía… Sobre todo en ti mismo y en tu capacidad de salir adelante… ¡Aunque te equivoques! Porque sin confianza y coherencia no puede existir un compromiso auténticoSobra decir que no me refiero a comprometerse con cualquier cosa o con cualquiera, sino con nuestros valores, ideales, sueños, proyectos y con los compañeros de viaje que elegimos para recorrer el camino de la vida y la profesión.

¿Para qué comprometerse?

Para poder construir una vida feliz y sostenible, en lo profesional y en lo personal, con coherencia interna con tus propios valores y sueños. Visualizar y nombrar lo que deseamos nos empodera para conseguirlo, nos libera de otros condicionamientos y produce un efecto «mágico» y movilizador, tanto en nosotros como a nuestro alrededor, por la propia coherencia que transmitimos.

Hay dos tipos de compromiso: racional y emocional, y están estrechamente relacionados. Si además de estar comprometidos con la idea lo estamos emocionalmente, perseveraremos hasta conseguir hacerla realidad, porque nuestro compromiso es de corazón. Las personas aportan mucho más cuando están comprometidas emocionalmente.

¿Por qué salir de la Zona de Confort?

Permanecer inmóviles, sobre todo cuando nos rodea el cambio no garantiza seguridad, sino parálisis y obsolescencia… Al contrario de lo que parece, nos resta la flexibilidad necesaria para afrontar las renovaciones y reinvenciones necesarias en nuestro camino, ahora y siempre. Ya tendrás la oportunidad de rectificar o aprender de los fracasos que ciertamente sucederán, al fin y al cabo, no puedes prever todas las circunstancias… Sin embargo, cuentas con tu creatividad y te garantizo que aparecerá siempre que la necesites, porque todos la tenemos de serie y se pone en marcha como el instinto de supervivencia. Con respecto al miedo, quizá no puedas evitarlo del todo pero se trata de mantenerlo a raya y no dejar que te limite… Con respecto al miedo, hay una frase de Winston Churchill que me encanta: “pasé la mitad de mi vida preocupándome de cosas que jamás ocurrieron.”

Una de las claves de la vida es comprometerse y elegir, porque el cambio es lo único que permanece. En realidad, el verdadero compromiso es con la oportunidad y con el coraje de ofrecer poner todo lo que somos al servicio de los demás, empezando por nuestro propio talento.

Dijo Goethe:

Hasta que te comprometes, existe la duda, la posibilidad de retroceder, siempre sin provecho. En relación a los actos de iniciativa y creación, hay una verdad elemental cuya ignorancia mata un sin número de ideas, así como espléndidos planes: ¡en el momento en que te comprometes de veras, la Providencia también actúa!

Sea lo que sea que puedas o sueñes que puedes hacer, ¡comiénzalo! El atrevimiento posee genio, poder y magia. ¡Empieza ahora! » 

¿Cuál es el idioma de los dioses? (INVOCAR/ PEDIR,©4)

pedirLa importancia de saber pedir

Quizá hayas dicho alguna vez: “no sé lo que quiero, pero sí todo lo que no quiero”. Con esa filosofía nos movemos muchas veces, sin darnos cuenta de que es en positivo como podemos conseguir que nos movilicen los sueños y que en ese registro estriba nuestra auténtica fuerza.

Ésta es la idea que quiero rescatar, conectando con aquel otro artículo en el que te invitaba a visualizar –evocar, imaginar u “ojalar(*)» con todos los sentidos a tu servicio. Porque si una palabra no existe, habrá que inventarla.

Invocar es tan importante como evocar y las palabras son poderosas. Análogamente a lo que sucede al visualizar, cuando invocamos, nombramos o incluso pedimos aquello que deseamos, movilizamos la energía y la ayuda para lograrlo. No tiene sentido esperar que el mundo o los demás adivinen nuestros anhelos e irnos quejando, sintiéndonos incomprendidos. A veces, ni siquiera nos hemos parado a formular nuestras necesidades y desde luego, no podemos esperar que los demás las conozcan. ¿No será más útil pararnos a reflexionar y sentir, averiguar lo que deseamos y a continuación, nombrarlo o incluso pedirlo? Éste es uno de los ingredientes de la fórmula mágica que moviliza todo a nuestro alrededor para que consigamos lo que da sentido a nuestras vidas, o para que el Universo conspire en favor nuestro, cual Alquimista (Paulo Coelho).

En ocasiones, he podido constatar esa magia, cuando he sido capaz de concretar en palabras y nombrar con todas las letras eso quería, imaginaba o era clave para avanzar, tanto para superar un contratiempo como para poner en marcha un proyecto. Por eso, es fundamental el nombre que le damos a lo que deseamos o la forma en que nos referimos a lo que nos está pasando, porque convocamos lo que nombramos. Hay una frase anónima que dice: «ten cuidado con lo que pides porque te será concedido». Y así es, porque, de pronto, toda la creatividad emerge -la nuestra y la de nuestro entorno, ésa tan necesaria al en los procesos generadores. Es entonces cuando la creatividad se pone a nuestro servicio y se dirige en la dirección deseada.

El idioma de los dioses

Y ahora, mientras escribo e intento convocar esa creatividad para expresarme con acierto, ha venido a mi mente la imagen de un vídeo de Nach. He pensado que su tema “El idioma de los dioses” era el mejor regalo en este momento, mi faro de Alejandría para que este post fuera completo.

¡No os lo perdáis, porque este rapero-sociólogo sabe hablarle a los dioses en su idioma, el de la música, agradeciéndoles de una manera muy particular un don que sin duda posee y sabe conjugar a la perfección con el de la palabra! Es una oda a su talento y al de otros grandes que el menciona, que espero que disfrutéis tanto como yo.

(*) Ojalar (pág.99, «Pasaporte a la Reinvención). Verbo inventado por Carol, una amiga de Nueva York, para invocar el «ojalá sea posible». Ella lo echó de menos al aprender castellano porque en inglés si existe en forma verbal (to hope). Seguro que Silvio Rodríguez, que escribió la célebre canción Ojalá, se identificaría con ella.

¿Qué es visualizar? (LA VISIÓN, ©2)

Visualizar es un verbo que abarca más sentidos que el de la vista. Significa evocar, imaginar u “ojalar” –este último, un verbo que inventó hace años una amiga estadounidense, para traducir su “to hope” de la forma más literal posible, lo que significa haciendo uso de todas nuestras capacidades y con la connotación de desear o anhelar.

Una forma habitual de hacerlo es a través de nuestros sueños, por eso, cuando los postergamos sin motivo, un día determinado irrumpen para obligarnos a vivirlos. Adoptan forma de crisis y entonces, ya no tiene sentido esquivarlos por más tiempo. Esto fue lo que me ocurrió a mí cuando me reinventé por primera vez, aunque entonces no lo supiera, porque la visualización era tan abstracta que requería de un viaje previo, la puerta que me conduciría a ese camino de reinvención.

Visualizar es dar forma a nuestros deseos, haciendo uso de nuestra creatividad, porque como dice una frase muy célebre: “Si podemos imaginarlo, podemos realizarlo”, y así es como funciona para los sueños, la vida, los proyectos o el trabajo.

Si perseveramos e insistimos en que cobre forma, la visión se hace nítida un buen día y entonces sólo tenemos que tomar el camino que conduce a ella, que de alguna manera hemos ido trazando desde hace tiempo, día a día, para que lo imaginado pueda emerger y convertirse en realidad.

En concreto, cuando se trata de la profesión, la actitud a adoptar es “vernos” a nosotros mismos realizando lo que deseamos –nuestro objetivo interno- algo que sin duda proporciona mucho mejores resultados que descartar todo lo que no queremos ser, porque visualizar moviliza todo nuestro potencial interno hacia esa idea, añadiendo un factor motivacional que resulta clave para poder conseguirlo.

Dice Álex Rovira que “creer es crear” y tiene razón, aunque también dijo Einstein que “es posible que se requiera un nivel de pensamiento diferente a aquél en el que fue concebida la idea” lo que en ocasiones precisa de una transformación previa para alcanzarlo.

La visión que tanto se ha utilizado en el mundo empresarial y que también puede utilizarse en el ámbito personal, es la imagen de nosotros mismos en el futuro, siendo y realizando lo que más felicidad nos puede aportar, tanto a nosotros como a nuestro entorno. Visualizar esa idea tiene la fuerza de proyectarnos hacia ella, atrayéndola a nuestro presente: porque nos compromete con nuestro deseo motivándonos para realizarlo y porque está conectada con nuestra esencia más profunda, lo que nos empodera para funcionar como si la situación ya existiera, haciéndola cada vez más evidente en nuestro presente.

Y para terminar este artículo, me gustaría animarte a a practicarlo con una frase de Don Ward: “Si vas a dudar de algo, duda de tus límites”  y la conocida canción de Silvio Rodríguez que tanto ha inspirado mi vida, para que os ayude a “ojalar” –evocando ese “Ojalá” sea posible…

¿Qué es EL SÍNDROME DE LA «CADENA DE ORO» (©3)?

Una de las mayores dificultades a vencer para iniciarme como emprendedora fue el apego a la nómina. Un sentimiento que me acompañó durante bastante tiempo y que es bastante natural sentir,  ya que en base a ella solemos organizar nuestros gastos, proyectos y en definitiva, nuestra vida.

De alguna manera, asociaba la nómina con mi estilo de vida, y eso era lo que en realidad sentía amenazado. Aunque no le encontrara sentido a la profesión que ejercía entonces, este aspecto lo había convertido en secundario, un indiscutible mal síntoma que bauticé como el síndrome de la “cadena de oro”, ya que me mantenía encadenada a la mesa del despacho:

“Una especie de condena que me comprometía con una empresa por encima de mis sueños de futuro, haciéndome creer que fuera no habían más oportunidades, y que no podía vivir sin esa nómina o la sensación de seguridad que me proporcionaba.”

Desde que empezó la crisis y especialmente en estos días de tanto revuelo económico -de paro, recortes y pérdida de condiciones laborales- he observado que ese efecto se ha ido extendiendo cada vez más entre mis clientes. Un sentimiento interno de tener que “aguantar” lo que sea, dentro de su opción profesional actual -algo, dicho sea de paso, de lo que muchos abusan- con la parálisis colectiva que conlleva, tanto para plantearse un cambio de compañía como para emprender. Por eso… sólo puedo decirte: ¡atrévete a !

Lo cierto es que el valor de esa “cadena de oro” es el que nosotros le otorgamos, y no el real. Y eso es lo peor del síndrome, que a veces se sigue experimentando incluso con condiciones laborales deficientes -con las reducciones de sueldo reiteradas o de pérdida de derechos laborales, que vienen dándose estos días.

Además, solemos pensar erróneamente que permanecer es menos arriesgado que moverse, aunque ese lugar donde estamos sea incómodo o nos haga infelices. Algo que tiene que ver con la nuestra tendencia a permanecer en  la Zona de Confort, con la sensación de seguridad que eso nos proporciona, y con la creencia de que “salir de la rueda” tiene un coste demasiado elevado.

Convertirme en emprendedora no siempre ha sido un camino de rosas y proporciona muchos momentos de incertidumbre. Sin embargo, he descubierto que la seguridad profesional auténtica no está asociada a una nómina, ni a un determinado trabajo -por cuenta propia o ajena- sino a la conciencia del propósito y a la firmeza en mantenerse fiel a mismo. Es el propósito es el que garantiza la sostenibilidad laboral al margen de cualquier crisis externa, funcionando como el perfecto antídoto al síndrome de la “cadena de oro” (también conocido como “jaula de oro” o “esposas de oro”).

¿Dónde nacen los sueños? Tú, síguelos…

Casi todos estamos iniciando las vacaciones y no quería que os marchárais sin «ese otro capítulo» que os ofrecí hace algunos días del libro que estoy a punto de publicar. Ha ido despacio pero que finalmente se está cociendo para septiembre, ¡os comunicaré más detalles a la vuelta del verano!

 

¡Ay, que a gustito se va,
con los pies a un palmo del suelo!
Sin prisa y sin tambolero voy
y no hay trabanqueta
que me quite este bacilón.
Si el agua se mide con litros,
y las horas miden el tiempo,
dime tú… ¿cómo, se miden los sueños?
El mundo de los sueños, no tiene dueño,
El mundo de los sueños, no tiene techo.
Llévame tú… dónde nace lo bueno.                                                              

                   El mundo de los sueños, Macaco

 

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Léete aquí el capítulo completo: La culpa fue de «La Tinaja» y si te gusta, descárgate el PDF en el link que encontrarás en el propio artículo.

Al releerlo, un día como el de hoy, en el que parece que el desaliento nos haya invadido después de tanto tiempo de noticias sobre recortes, he pensado que era de lo más apropiado. Seguir los sueños, junto con la ilustración de La Pachamama: ¡No dejes nunca de soñar! ¡Y tampoco de agradecer a la vida!

 

¿Vives en «El Presente»? -Libro de Spencer Johnson- (EL PASADO, ©18)

Se podría pensar que en los tiempos que vivimos la respuesta afirmativa no es muy atractiva, sin embargo, Spencer Johnson (en su libro El Presente) nos aclara que significa concentrarse en lo mejor de este instante, pasando por alto lo que no está tan bien, ya que la tendencia natural cuando atravesamos una situación negativa es concentrarnos en ella y eso nos desalienta, restándonos confianza y energía.

Se trata por lo tanto, de desarrollar la capacidad para apreciar la parte buena de cada momento, porque eso nos hará ser más felices, prestando atención únicamente a lo que nos importa ahora. Porque eres tú el que crea tu realidad y por lo tanto, tu propio presente, aquí y ahora.

El autor hace otras dos puntualizaciones clave, una sobre el pasado y otra sobre el futuro, esos dos momentos “mentales” que erróneamente, tanto nos atraen a veces:

1)    El pasado: “Tan pronto como aprendemos del pasado y lo dejamos atrás, el presente mejora”. Pero atención, no se trata de evitar mirarlo para que no nos perturbe, sino de aprender de nuestros errores, analizar por qué y capitalizar las conclusiones para nuestros éxitos. Cuando no utilizas tus sentimientos sobre el pasado para aprender de tus experiencias, pierdes la alegría de El Presente.

Durante el año sabático que me tomé en 2002, estando a dieciséis mil kilómetros de distancia, me di cuenta de que a veces afloraban cuestiones del pasado sin resolver, de forma absurda y anacrónica, en ocasiones en mis sueños… Formaban parte de mi mochila y sin embargo, no parecían tener ningún sentido allí. Aunque quizá si tenían una razón de ser: que elaborara mis sentimientos y pudiera pasar página por fin, que los dejara por fin atrás para poder fluir de forma auténtica con el presente, que en aquél momento era de auténtico privilegio.

2)    El futuro: cuando se está preparado para el futuro se puede disfrutar con mayor tranquilidad del presente, porque nos liberamos de la preocupación constante de que hacer cada día por él, al tener un plan de presente que nos llevará al futuro deseado, aceptando que no se puede predecir o controlar.

Si te sientes desdichado o abatido en el presente, es señal de que toca aprender del pasado o planear el futuro, y centrarte en lo más satisfactorio que te puede proporcionar ese presente. Lo importante es hacer algo hoy, aunque parezca pequeño, para promover ese futuro maravilloso que deseamos.

Cuando logras equilibrar tu trabajo y tu vida sobre el trípode presente-pasado-futuro, todo resulta más claro y serás capaz de manejar mejor cualquier situación, aunque eso no es suficiente. Para que ese trípode tenga sentido es necesario vivir y trabajar con un propósito y responder a lo que realmente tiene importancia para ti de ese presente-pasado-futuro.

Cuando se vive y trabaja con un propósito, tus actos están en función de él y por lo tanto, dirigidos hacia lo que importa aquí y ahora. Entonces estás más preparado para dirigir, administrar, apoyar, hacer amigos y amar. Y es entonces cuando tienen sentido las expresiones: fluir con el presente, estar en conexión con el o ser coherente con cada momento que vivimos.

El éxito consiste en convertirse en aquello que deseas y de lo que eres capaz, y cada cuál define lo que significa para él. Y recuerda, ¡siempre puedes reinterpretar el pasado! En ese sentido, me encanta una frase de Richard Bach que aparece en su libro «Ilusiones» y que me encanta, porque te anima a reinterpretar incluso el pasado:

«Siempre gozarás de libertad para cambiar de idea y elegir otro futuro, u otro pasado.»

¿Ilusiones? Nunca dejes de soñar… (Libro de Richard Bach)

ilusiones

 

 

 

 

 

 

 

 

El otro día, en la sesión habitual con uno de mis clientes sobre Transición Profesional percibí como de pronto afloraban sus ilusiones por primera vez. Noté su cambio de expresión al atreverse a soñar y dar rienda suelta a su imaginación, quizá por primera vez desde que habíamos comenzado. Entonces, ¡se produjo el cambio! Un click evidente, tanto para él como para mí, que nos trasformó con su energía, de la mano de sus ilusiones. Así funciona: ¡como pura magia! Aunque en realidad, es mucho más que eso…

Ese instante me trajo a la mente un libro, «Ilusiones» de Richard Bach, que me regalaron hace bastantes años y se convirtió en el detonante de muchas de las cosas que sucederían después, entre otras, mi cambio de rumbo, volver a leer y empezar a escribir después de mucho tiempo…

Una de las frases magistrales de «Ilusiones» dice así:

«Hay una ley cósmica: despliega tu propia personalidad, serena, transparente y luminosa. Cuando irradiamos lo que somos, preguntándonos a cada instante si lo que hacemos es lo que deseamos hacer, y haciéndolo sólo cuando la respuesta es afirmativa, nuestra actitud rechaza automáticamente a quienes nada tienen que aprender de lo que somos y atrae a quienes sí tienen algo que aprender, que son los mismos de quienes nosotros a su vez aprendemos.»

Es un libro que conservo como oro en paño, como para niños… Dirigido a esos bajitos que continúan agazapados en nuestro interior, a pesar de nuestras edades, y con los que tanto congeniamos a la hora de soñar. Un libro que puede ser leído a cualquier edad y que a mí, que por entonces debía tener unos treinta, me influyó muchísimo. Quizá porque necesitaba que algo o alguien me recordara cómo volver a ponerme en contacto con aquella «niña» que había olvidado y reeconectar con sus ilusiones, mis ilusiones… Hoy quiero trasmitiros algunos pedazos de aquel pequeño tesoro, recopilando algunas de las frases de ese libro que me acompañan desde entonces.

Frases del libro «Ilusiones» que tocaron mi alma:

Tu única obligación
en cualquier período vital
consiste en ser fiel a ti mismo.
Ser fiel a otro ser, o a otra cosa
no sólo es imposible,
sino que también es el
estigma del falso Mesías

La mejor forma
de rehuir la responsabilidad
consiste en decir:
Tengo responsabilidades.

En cada uno de nosotros reside el poder de prestar consentimiento a la salud y a la enfermedad, a la riqueza y a la pobreza, a la libertad y a la esclavitud. Somos nosotros quienes las dominamos y no otro.

El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y de goce mutuo.

Para vivir libre y dichosamente, deberás sacrificar el tedio.
No es siempre un sacrificio fácil.

No te dejes
abatir por las despedidas.
Son indispensables como preparación
para el reencuentro.
Y es seguro que
los amigos se reencontrarán después de algunos momentos
o de todo un ciclo vital.

Tus amigos
te conocerán mejor
en el primer minuto del encuentro
que tus relaciones ocasionales
en mil años.

¡Te recomiendo leerlo y detenerte en cada frase! Recrearte con Richard Bach. Él era aviador y los dos personajes de la historia también lo son. Ofrecen vuelos cortos a grupos pequeños de pasajeros -en algún lugar de Estados Unidos- y ese referente, conecta con otro que también está grabado en mi retina y que os ofrezco a continuación para que nunca dejéis de soñar: la bella escena de «Out of África» de Sydney Pollack:

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¿Comunicas bien? 5 claves en «El cuaderno de bitácora» de Ferran Ramon-Cortés

comunicaciónLa comunicación es una habilidad necesaria para cualquier aspecto de nuestra vida y además, una de esas áreas en la que parece que siempre queda espacio para aprender.

Si os encontráis en uno de esos momentos en los que pensáis que necesitáis alguna nueva pauta que la pueda hacer mejorar, os recomiendo «El cuaderno de bitácora» de Ferran Ramon-Cortés.  Un libro sencillo y próximo que, en el contexto de una travesía en velero a Menorca -siempre apetecible en esta época del año- nos aproxima a los errores frecuentes que cometemos en nuestra comunicación cotidiana.

Destaca cinco habilidades clave a tener en cuenta para una buena comunicación, que os resumo a continuación:

1) VOLUNTAD DE COMUNICAR: lo más importante, aunque parezca una obviedad, es querer comunicar y en consecuencia, buscar el momento y espacio adecuado para hacerlo, dándole la prioridad que requiere y reservándole el tiempo que sea necesario. Muchos problemas de comunicación surgen de que la necesidad de comunicar no es percibida como recíproca, o tratada con la importancia y prioridad correctas.

2) ESCUCHA EFECTIVA: con los cinco sentidos y sin temor a lo que haya que afrontar. Averiguar lo que el otro desea decir en realidad, más allá de sus palabras, atendiendo a todas sus señales y descartando las interferencias que puedan producir con nuestro punto de vista.

3) CONEXIÓN CON LOS SENTIMIENTOS: Si no sabemos lo que sentimos, las emociones pueden jugarnos malas pasadas y llevarnos a terrenos no deseados. Por lo tanto, es importante conectarnos con los sentimientos en los momentos de conflicto, porque más allá de la empatía intelectual, se necesita empatizar emocionalmente.

Resulta clave ser capaz de ponerse en la piel del otro, y sentir como siente, para poder conectar con él, atendiendo no sólo las palabras, sino también de los sentimientos que pueden ocultarse tras ellas.

4) ACEPTAR SIN JUZGAR: la comunicación necesita la completa aceptación del otro, tal y como es y en el momento personal que se encuentra. Aceptar nos acerca y juzgar nos aleja. Por eso, es importante escuchar a la persona sin pensar si nos gusta o no lo que está diciendo, sino únicamente lo que nos está queriendo decir. Una vez abrimos los ojos y aceptamos la realidad, estamos preparados para responder.

En este apartado en concreto, me gustaría resaltar una frase del autor que me ha llegado especialmente: “durante años había luchado contra mi susceptibilidad, que a menudo era juzgada muy negativamente tanto por la gente de mi entorno como por mí mismo. No fue hasta que la acepté, descubriendo que iba emparejada con mi sensibilidad –cualidad a la que no estaba dispuesto a renunciar- que comencé a dejar de mostrarla.”

5) ACOMPAÑAR: es dejar que cada cual llegue a sus propias conclusiones, sin llevar la conversación más allá de lo que el otro pueda aguantar. Es importante marcarse un rumbo pero también adaptarse a los acontecimientos y ser flexibles.

Esa misma flexibilidad es necesaria para la comunicación, es importante acompañar al otro, caminar a su lado, y asegurarnos que avanzamos a su ritmo. Pero también es importante no correr demasiado, ni atrasarnos en exceso, dejar que el otro siga su camino y llegue a sus propias conclusiones.

Otra frase del autor que me  gustaría destacar es la siguiente: “no creo que sea una virtud herir en nombre de la sinceridad, diciendo siempre lo que pensamos sin cuestionarlos si la otra persona está preparada o quiere escucharnos.”

«Comunicar es lo que nos ayuda a crecer y, cuando lo hacemos, es para amar.» Concluye Ramon-Cortés (Os animo a ver el corto que os incluyo a continuación, muy ilustrativo al respecto).

¿Cuál es el camino? El suprasentido -C.G.Jung 5-

Como ya sabes, C. G. Jung es uno de mis referentes y me gusta inspirarme en él para algunas de mis entradas de este blog. Por eso, hay una línea de artículos que voy enumerando y que he denominado «cápsulas de psicología Junguiana”. Ésta es la quinta y está dedicada al suprasentido. La he extraído de un libro precioso de Bernardo Nante -con ilustraciones de “El libro rojo” de Jung -e idéntico color- que ofrece las “claves para la comprensión de una obra inexplicable” y pretende ser un estímulo para que cada cual siga el camino único de sus propios símbolos y comprenda también mejor los ajenos.

“Sólo hay un camino, y es el tuyo” dice invitándonos a observar el camino de nuestra propia revelación, y añade para que no haya confusión, el camino lleva al amor recíproco con la comunidad. Las personas verán y sentirán la similitud y lo común de sus caminos individuales.De algún modo, el héroe está forzado por su estrella –daimon- a realizar una travesía que será un mero vagabundeo errante si no comprende que, en definitiva, es una peregrinación. Al ser una experiencia iniciática, el viaje no está predeterminado y el «héroe» está llamado a entregarse a la oscuridad -contrasentido- pero no a modo de “antihéroe”, sino como una tarea necesaria para seguir su camino sin muletas.

El “héroe del suprasentido” es una peculiar síntesis entre un “héroe sentido” y un “anti-héroe contrasentido” y desde luego, su gesta no tiene una meta predeterminada. Ese extraño héroe es el “yo” que debe entregarse a situaciones inesperadas y asumirlas de idéntica forma. El desafío es permanente y la resolución imprevisible, porque la imaginación no admite restricciones previas y son esas situaciones las que te hacen desplegar toda su creatividad. Se  requiere entrega a un destino propio y único, y ése no es camino para holgazanes.

Dice Jung en el Liber Novus (El libro rojo): “El astro de tu nacimiento es una estrella errante y en transformación. Éstas, ay, niño de lo venidero, son las maravillas que darán testimonio de que eres un Dios verdadero”. Afirmando por lo tanto, que ese Ser superior se renueva de modo único e irrepetible en cada hombre y añadiendo: «El verdadero peligro del hombre contemporáneo es que interprete que la singularidad de su carácter único es una invitación a centrarse en el YO, cuando en realidad es la invitación a entregar ese YO (ego) a algo mucho mayo que es el SÍ-MISMO (esencia)» y yo añadiría, que esa esncia cobra sentido verdadero cuando se pone al servicio del los demás. Así, Jung propone a todos los hombres tener a la vista la vastísima sombra que siempre acompaña al descubrimiento de la luz.

La capacidad de integrar el “sentido” y el “contrasentido”, nos llevará al “suprasentido”. Se trata de vivir lo no vivido, lo cual no sólo se refiere a llevarlo a la acción sino también a realizarlo simbólicamente, sea bueno o malo, tomando conciencia de la vida completa que habita en el fondo de la psique: “la profundidad me enseñó la otra verdad. Por lo tanto, reunió en mí el sentido y el contrasentido”. La unilateralización, sea en el sentido o en el contrasentido, lleva al sinsentido, aquello que se opone y niega al suprasentido, aunque, paradójicamente también forma parte de él.

Espero que hayas disfrutado de esta cápsula y te deseo que su aparente trabalenguas te invite a recorrer tu camino único, personal y profesional, con toda la energía necesaria y sin desanimarte ante los obstáculos. ¡Descubre tu camino!

Taller de «Mejora de empleabilidad»

La empleabilidad es la facilidad que tiene un profesional para acceder una nueva oportunidad laboral satisfactoria y depende de:

1) Talento y capacidades ofrecidos al mercado

2)  Oferta y necesidades del mercado acordes con dichas características

3) Flexibilidad: polivalencia en cuanto a áreas de experiencia y sectores, movilidad geográfica, capacidad de adaptación a nuevas necesidades del mercado, etc.

Estos tres factores afectan directamente en la empleabilidad. Es decir, a mayor conocimiento de nuestro talento y competencias y mayor flexibilidad, más posibilidades de acceder a una nueva opción profesional válida -alineada con el talento y por lo tanto con nuestra felicidad. En cuanto al efecto del mercado, aunque parece que sea un factor externo, podemos interactuar con él a través de nuestro conocimiento de sus necesidades y el análisis de nuetro encaje, especialmente en el caso de opciones emprendedoras.

En el taller actuaremos sobre estos tres factores: lo que somos y sabemos hacer, lo que queremos ofrecer al mercado y la comunicación adecuada para abarcar la máxima amplitud de ese mercado, con la máxima apertura (adaptabilidad). También es fundamental tener claro el Objetivo Profesional a medio y largo plazo, sean iguales o diferentes, porque nos permitirá concentrar nuestra energía en la dirección adecuada.

¡Ven a Mejorar tu empleabilidad!

  • grupos reducidos: máximo 6 personas (mínimo: 3 personas)
  • horarios: jueves (17h a 19h) + viernes (10h a 12h)
  • duración: 4h (dos el jueves y dos el viernes)
  • Son talleres periódicos, así que consulta fechas en Barcelona y Tenerife

 Y…. ¡Haz tu puesta a punto con nuestro taller!

(Pónte en contacto para más información o nuevas fechas)

¿Empleabilidad sostenible? Ejerce tu Talento

Este post es la continuación del anterior y tiene que ver con la búsqueda de un empleo sostenible en el momento en el que vivimos, en el que somos conscientes de que tener un único trabajo toda la vida es una circunstancia que pertenece al pasado.

Tanto las empresas como los empleos duran bastante menos de lo que solían, y además, cada vez hay menos garantías de continuidad laboral  por motivos diversos: situación del mercado, legislación vigente y necesidades de una sociedad que cada vez dista más de la de bienestar –lejos del pleno empleo, que es el que facilita la prosperidad económica y permite aplicar medidas de compensación social e incremento de calidad de vida.

Así que…. ¿cómo gestionar el empleo de una forma sostenible en estos tiempos?

Efectivamente la sostenibilidad económico-laboral ya no viene ligada a la de una empresa, ni a la de un empleo determinado y menos aún, a una plaza fija o a un subsidio de por vida. La única vía para conseguirla, es tomar consciencia del talento propio y de nuestras aptitudes diferenciales para ponerlas al servicio de los demás bajo cualquier circunstancia, lo que requiere altas dosis de creatividad y confianza en nosotros mismos.

Por eso, trabajes por cuenta propia o ajena: ¡cultiva tu talento diferencial y tu marca personal!

En una situación como la actual, afectada por los mecanismos perversos de un modelo económico-financiero obsoleto, que no ha hecho más que agravar la situación laboral y social, no hay otra opción que tomar las riendas de tu futuro profesional. Y para ello, tienes que ser consciente de la forma en que puedes aportar valor y de lo que te ilusiona en cada momento de tu vida profesional, para poder vivir de ello: ¡Ejerciendo tu talento!

Por lo tanto, no tenemos otra opción que convertir esa incertidumbre laboral en nuestra oportunidad de desarrollo, No sólo por ser positivos, que también, sino para aprender a manejarnos fuera de esa zona de confort en la que tan bien sabíamos gestionarnos –aunque quizá no avanzáramos- y que ha dejado de existir.

La solución definitiva y sostenible, llegará a su debido tiempo y para acogerla, he adaptado algunos consejos que considero muy acertados y he extraído de un artículo de Javier Meléndez Martín (Juego de Tronos para emprendedores) que se basan en los de Tyrion Lannister –el enano: un hombre más grande que la sombra que proyecta- que, aunque son para emprendedores, yo creo que se ajustan muy bien a los necesarios para la búsqueda de empleo en general en los tiempos que vivimos:

1. Conoce tus habilidades: es importante tener una idea precisa de tus puntos fuertes y débiles.

2. No te estanques: una mente necesita libros y renovación constante, es importante estar al día.

3. Destierra el derrotismo: Mientras hay vida, hay posibilidades y ya sabéis, si el problema tiene solución… sólo será cuestión de tiempo resolverlo.

4. Planifica tu futuro sin prisas: Los planes son como la fruta, tienen que madurar.

5. Afronta las críticas: si dejas que los otros se den cuenta del daño que te hacen sus palabras, jamás te librarás de ellas.

6. Persevera en tu marca personal: Nunca olvides quién eres porque el mundo no lo va a olvidar: ¡conviértela en una ventaja!

7. El éxito no lo es todo: no se trata de lo que hacemos sino de por qué lo hacemos.

8. Ten iniciativa: sorprender tiene muchas ventajas y nunca sabes lo que puedes aprender en el camino.

9. Analiza a la competencia y sobre todo tu valor diferencial: abrir los ojos es necesario, porque tanto el corazón como la mente, a veces engañan. Utiliza todos los sentidos: vista, oído gusto, olfato y tacto. Y luego reflexiona y sabrás la verdad.

También te aconsejo un artículo de este mismo blog sobre  pérdida de empleo. ¡Espero que te resulte útil!

En la búsqueda de empleo: ¿huir hacia adelante o Plan B?

Dicen que hay tres formas de encarar un problema: retirarse, afrontarlo y eludirlo, pero antes de optar por alguna de ellas, demos un pequeño paso atrás…

¿Está la solución en nuestra mano? Porque si no lo está, no vale la pena seguir argumentando. En ese caso, no queda otra que rendirnos y aceptar la evidencia, por doloroso que sea (“El poder del ahora”, Eckhart Tolle). Una opción que no tiene que ver con las tres anteriores, que están basadas en poder elegir.

Así que… Si has llegado hasta aquí sin rendirte ¡tengo buenas noticias! ¡Podemos elegir! Es entonces cuando está en nuestra mano retirarnos –resignarnos, quejarnos y no luchar, que es muy diferente a rendirse, afrontarlo -buscar soluciones- o eludirlo –huir hacia adelante.

En mi opinión y, aunque pueden haber buenos motivos para las tres actitudes, la única opción real es la segunda, afrontarlo. Retirarnos nos arrebata el poder y la responsabilidad personal de hacer algo por nosotros mismos, y si no existiera esa opción, ¡ya nos habríamos rendido! Por último, eludirlo puede ayudarnos momentáneamente, aunque tarde o temprano nos devuelve a la cruda realidad y nos obliga a afrontar el problema.

No obstante, estoy convencida de que hay situaciones en las que tiene sentido huir hacia adelante, eso sí, con conciencia. Es bueno tomar distancia en ocasiones, aunque sea huyendo, si lo elegimos conscientemente y sobre todo, evitamos la adicción a la huida hacia adelante reiterada -porque esta opción escapista, crea hábito. Es una elección que puede resultar útil para recuperar fuerzas, tomar perspectiva o ganar tiempo, aunque no sea la solución sostenible y tarde o temprano tengamos que afrontar la verdadera. Ya regresaremos a su debido tiempo, cuando hayamos despejado un poco el camino de los impedimentos que nos dificultan avanzar hacia nuestro auténtico propósito.

Una situación de despido o no-trabajo, se resuelve de la misma forma que cualquier otro tipo de “circunstancia no deseada” de nuestra vida. Es decir, afrontándola con entrega -como si se tratara de un trabajo en sí. Sin embargo, puede existir un Plan B hasta que estemos preparados para la única solución sostenible: “un trabajo alineado con nuestro talento, que nos haga felices desempeñar al servicio de los demás” pero siempre será más efectivo tener un único plan.

Sé que la frase puede parecer utópica en los tiempos en que nos encontramos, pero justamente ahora, que el entorno laboral es tan incierto, es importante apostar por la solución auténtica -la sostenible- porque es la que nos llevará a la felicidad profesional, y plantearnos la huida -o Plan B– una especie de «parche»: calculado, viable y más rápido, que nos permite luchar por nuestra opción de futuro sin desgastarnos con el día a día y sin sufrir por la situación de no-trabajo, dejando espacio para que el auténtico plan ocurra.

¡Lo ideal sería incluso, que nos condujera a él!

CONTINUARÁ («¿Empleabilidad Sotenible? Ejerce tu talento»)

Momento presente ¿real o psicológico? («El poder del Ahora» de Eckhart Tolle)

RELOJ DALÍEn su libro El Poder del Ahora, Eckhart Tolle aconseja liberarse del tiempo psicológico, en el sentido de desprenderse de necesidad de una identidad  basada en el pasado o de una realización futura, lo que supone una  transformación profunda en cuanto a consciencia de uno mismo.

El tiempo real (o de reloj) va más allá de concertar una cita o planear un viaje, incluye aprender del pasado para no reiterarnos en los mismos errores una y otra vez, o establecer propósitos, emprendiendo las acciones adecuadas para alcanzar nuestras expectativas, en base a nuestro aprendizaje previo.

Cuando nos marcamos un propósito y avanzamos hacia él, estamos utilizando el tiempo real. Somos conscientes de dónde queremos ir y a la vez, seguimos valorando y prestando la máxima atención al paso que damos. Sin embargo, cuando nos centramos excesivamente en el objetivo –que yo personalmente diferencio del propósito– puede que busquemos completar nuestro sentido de identidad a través del resultado y dejemos de honrar al ahora.

Limitaríamos entonces la búsqueda de felicidad, al vincularla a la consecución de un objetivo, apegándonos al resultado de forma obsesiva. Le restamos importancia al presente, reduciéndolo a un simple paso intermedio que te permite acceder al futuro, sin valor intrínseco, y es entonces cuando el tiempo se convierte en psicológico. El camino de vida deja de ser una aventura y ya no miramos, ni olemos las flores que están al lado del camino o nos interesamos por la belleza o el milagro de la vida que se desarrolla a nuestro alrededor, como cuando estamos en el ahora.

El momento presente es lo único que tenemos y no existe en nuestra nuestra vida un momento diferente a ése. Aunque, en lugar de hablar de nuestra vida, muchas veces hablamos de nuestra situación de vida –que está compuesta de tiempo psicológico, pasado y futuro- identificando ambos conceptos.

Dice Eckhart Tolle: ¡Olvida tu situación de vida por un tiempo y presta atención a tu vida! Tu situación de vida es un asunto mental y está vinculada al tiempo psicológico. Date espacio, crea el espacio que te permita encontrar la corriente de vida que subyace de tu situación de vida. Tu vida es real y la puerta estrecha que conduce a ella se llama ahora: ¡tu vida es ahora!

Tener un problema significa dar vueltas mentalmente a una situación sin tener verdadera intención o posibilidad de hacer algo al respecto ahora. Inconscientemente estás haciendo del problema parte de tu identidad y sientiéndote tan agobiado por tu situación de vida que te pierdes la sensación de la vida, «el Ser».

¿Hay alegría, fluidez y ligereza en lo que estoy haciendo? Si no la hay, el tiempo es psicológico, encubre el momento presente y percibimos la vida como una carga o esfuerzo. Se trata de conceder mucha más atención a lo que se hace que al resultado que se espera obtener.

En ausencia del tiempo psicológico, tu sentido de identidad procede del Ser, no de tu pasado personal. Al estar libre del tiempo psicológico, tampoco persigues tus objetivos con sombría determinación, impulsado por el miedo, la ira, el descontento o la necesidad de convertirte en alguien. Ni te paraliza el miedo al fracaso, que para el ego implica una pérdida de identidad.

Por lo tanto, no te preocupes por el fruto de tus acciones: mantente atento a la acción misma. El fruto ya vendrá cuando corresponda. Esta es una práctica habitual muy poderosa.

(A continuación os incluyo el vídeo de Puerto Presente, de Fito y los Fitipaldis y Macaco, refrescante y ad-hoc,  en el que Carmen Machi aporta su excelente toque de humor en tiempo presente. ¡Espero que os guste!)