¿Cuál es el idioma de los dioses? (INVOCAR/PEDIR,©4)

Quizá hayas dicho alguna vez: “no sé lo que quiero, pero sí todo lo que no quiero”. Con esa filosofía nos movemos muchas veces, sin darnos cuenta de que es en positivo como podemos conseguir que nos movilicen los sueños y que en ese registro estriba nuestra auténtica fuerza.

Ésta es la idea que quiero rescatar, conectando con aquel otro artículo en el que te invitaba a visualizar –evocar, imaginar u “ojalar(*)” con todos los sentidos a tu servicio. Porque si una palabra no existe, habrá que inventarla.

Invocar es tan importante como evocar y las palabras son poderosas. Análogamente a lo que sucede al visualizar, cuando invocamos, nombramos o incluso pedimos aquello que deseamos, movilizamos la energía y la ayuda para lograrlo. No tiene sentido esperar que el mundo o los demás adivinen nuestros anhelos e irnos quejando, sintiéndonos incomprendidos. A veces, ni siquiera nos hemos parado a formular nuestras necesidades y desde luego, no podemos esperar que los demás las conozcan. ¿No será más útil pararnos a reflexionar y sentir, averiguar lo que deseamos y a continuación, nombrarlo o incluso pedirlo? Éste es uno de los ingredientes de la fórmula mágica que moviliza todo a nuestro alrededor para que consigamos lo que da sentido a nuestras vidas, o para que el Universo conspire en favor nuestro, como dice Paulo Coelho en El Alquimista.

En ocasiones, he podido constatar esa magia, cuando he sido capaz de concretar en palabras y nombrar con todas las letras eso quería, imaginaba o era clave para avanzar, tanto para superar un contratiempo como para poner en marcha un proyecto. Por eso, es fundamental el nombre que le damos a lo que deseamos o la forma en que nos referimos a lo que nos está pasando, porque convocamos lo que nombramos. Hay una frase anónima que dice: “ten cuidado con lo que pides porque te será concedido”. Y así es, porque, de pronto, toda la creatividad emerge -la nuestra y la de nuestro entorno, ésa tan necesaria al en los procesos generadores. Es entonces cuando la creatividad se pone a nuestro servicio y se dirige en la dirección deseada.

Y ahora, mientras escribo e intento convocar esa creatividad para expresarme con acierto, ha venido a mi mente la imagen de un vídeo de Nach. He pensado que su tema “El idioma de los dioses” era el mejor regalo en este momento, el faro de Alejandría que estaba necesitando para que este post me pareciera completo.

¡No os lo perdáis, porque este rapero-sociólogo sabe hablarle a los dioses en su idioma, el de la música, agradeciéndoles de una manera muy particular un don que sin duda posee y sabe conjugar a la perfección con el de la palabra! Es una oda a su talento y al de otros grandes que el menciona, que espero que disfrutéis tanto como yo.

(*) Ojalar (pág.99, “Pasaporte a la Reinvención). Verbo inventado por Carol, una amiga de Nueva York, para invocar el “ojalá sea posible”. Ella lo echó de menos al aprender castellano porque en inglés si existe en forma verbal (to hope). Seguro que Silvio Rodríguez, que escribió la célebre canción Ojalá, se identificaría con ella.

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