Razón y pasión forman una combinación dual, en búsqueda siempre el equilibrio perfecto, a modo de yin y yang, siempre presentes en la naturaleza y en nuestras vidas en todo momento, y con mayor evidencia en cualquier proceso de tránsito, transformación, reinvención o cambio, o siendo más concretos, en los Procesos de Transición Profesional.
José Luis Parise ha estudiado los caminos iniciáticos y es capaz de relacionar los patrones universales compartidos por diferentes culturas y personajes destacados de la humanidad.
Las llamemos leyes, actitudes o principios, sean cuestiones de física o de metafísica, la realidad es que todas ellas beben de un mismo manantial de sabiduría ancestral y coinciden en lo fundamental.
“Nunca tuve un Plan B”, respondió Charly García cuando le preguntaron en una entrevista al respecto de su talento. Una respuesta contundente, su opción era la música o nada y, como consecuencia, se produjo el milagro: sucedió esa magia que aparece cuando se siente pasión por algo, cuando ejercemos nuestro talento personal, creemos en lo que hacemos y conectamos con nuestro propósito de vida. La causante de la sensación de fluidez que experimentamos cuando recorremos el camino propio.
Epicuro definió la “ética de la reciprocidad”, un concepto con matices para cada cultura:
Tao: “Cuantas más reglas, menos virtuosos.»
La Pachamama: “El que no sabe agradecer lo que tiene, no merece nada”.
Quetzalcoatl: rescata a los hombres de una muerte oscura, les regala el fuego y la sabiduría de la vida.
En Japón: lo bueno es dar, no para que nos eleve espiritualmente ni por autocompasión.