La remontada

La remontada

La remontada es mi artículo de la Revista Mas Mujer y alude a recuperar las alas para elevarnos de este lugar absurdo en que nos hemos instalado en este extraño letargo… Alude a un momento muy deseado que por fin ha llegado, el de volver a empezar y reinventarnos.

Llegó la REMONTADA

Este año 2020 está transcurriendo de forma inédita, muy diferente a todo lo imaginado y, según como se mire, tan rápido como lento.

Por un lado, ha pasado rápido. Ya estamos afrontando el último trimestre y, sin embargo, parece que estemos en la casilla de salida. No ha sucedido nada de lo previsto. Está siendo un año paréntesis, de reinicio, con un antes y un después… Es un “año hito” que deseo que al final sea para bien.

Por otro lado, también tengo la sensación de que transcurre lento, como “el día de la marmota”, ya que es imposible hacer planes: primero por el confinamiento, después por la desescalada, a continuación, por el período vacacional con rebrotes incluidos y, por último, por la amenaza de una segunda oleada, que no sabemos si ya está aquí, está llegando o aparecerá en el último trimestre.

Estamos instalados en un presente eterno y quizá eso sea lo mejor de todo. No nos queda otra que vivir el momento. Por eso, siendo positiva, creo que ese es el gran regalo de este año. Presente para conectar con lo que sucede alrededor, para avanzar en lo pendiente, para descubrir lo que nos importa realmente, así como nuevas formas de hacer y aportar. Presente para hacer lo mejor posible con nuestra libertad de acción limitada… Ah, ¡sí! Y presente para reinventarnos, pero eso, que es a lo que me dedico, a reinventar. No me parece lo diferencial porque la reinvención para mí es una constante en la vida, lo diferencial lo aporta la situación inédita, así como la forma inédita e individual en que nos ha tocado vivirla.

Perderse para encontrarse, o parar para remontar…

En un proceso de reinvención, yo suelo denominar a la primera etapa “el efecto sabático”. Con ello, no me refiero necesariamente a un viaje, sino a desaprender, perderse y permitirse experimentar otras realidades. Darnos la oportunidad de probarnos a nosotros mismos. Por eso, la otra diferencia fundamental de esta circunstancia es que nos reinventamos todos, porque todos hemos tenido que pasar por ahí.

Ahora, con o sin oleadas, lo que toca es la remontada, que es el regreso desde un lugar diferente, a veces, todavía desconocido, llevando en nuestra mochila el bagaje de todo lo aprendido… Yo la considero la etapa más difícil, pero eso va a depender de la realidad de cada cual, de la dureza del proceso vivido, de la madurez con la que se haya podido afrontar y de la claridad de visión sobre nuestro nuevo propósito.

No te agobies, cada cual tiene sus tiempos, respeta los tuyos y permítete el ritmo que tu presente te marque, sin prisa y sin pausa…

Lo importante es caminar, un paso tras otro, e iniciar la remontada con toda la dosis de presente incorporada, la máxima apertura y, en la medida de lo posible, con propósito. Por eso, sal allá afuera y recuerda: “tanto el cambio como la reinvención, siempre son para mejor.”

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