Canta fuerte, canta alto…

canta fuerte, canta altoCanta fuerte, canta alto… es mi último artículo publicado en la Revista Más Mujer (diciembre 2019). Me ha salido un poco para dentro, que digo yo, y que es un poco lo que hay estos días… Es una de esas temporadas de la vida que tanto duelen y tanta energía nos demandan. Que, aunque sepamos que enseñan, tanto deseamos que pasen… Canta fuerte alude a esas etapas en la que vale la pena implicarse de lleno, pero también cuidarse y en las que se necesita energía y vitalidad para seguir adelante.

CANTA fuerte y alto, que la vida te cambia en un instante…

De mi diario:

“Hoy no me puedo dormir. Ya son demasiados días de clínicas, hospitales y ausencia de noticias esperanzadoras, ante un deterioro evidente que parece sin remedio… Sin embargo, otra vez me resuena en la cabeza esa canción de Dani Martín: qué bonita la vida… Como si fuera una mueca o una burla. ¿Será un guiño? Eso debe ser… Una especie de tabla de salvación a la que se aferra mi cerebro para no decaer, para no perder el aliento.


Algo parecido me sucede cuando paso conduciendo por debajo del peculiar puente de la Autopista del Norte, la pasarela de acceso al Hospital de la Candelaria. Parece haberse erigido como un icono omnipresente en cualquier ruta que realizo, que me hace evocarla, vaya dónde vaya. Así que, siempre que lo paso lanzo un beso hacia su ventana, aunque ella no lo sepa, ni pueda verme desde la cama en la que está postrada. Es entonces, cuando más deseos siento de vivir, de subir la música, de cantar… De respirar más fuerte para no desperdiciar ni un soplo de aire y saborear la vida intensamente.

No me gustan las palabras que utilizan los médicos estos días y, seguramente por eso, mi cabeza las ha reemplazado por las de la canción, en este verano atípico y extraño en elcí que todos parecen estar de vacaciones menos yo. Ellos pronuncian términos inquietantes: crónico, neurológico, lo suyo se ha acelerado… ¿Lo suyo? ¿Me he perdido algo? ¿Desde cuándo es lo suyo? Hasta ayer no lo era…”

La vida es cíclica

Me ha sorprendido encontrar hoy este escrito de hace cinco años, ha sido un deja vu… Las mismas circunstancias se repiten y prácticamente en la misma fecha con otro ser querido. Lo de menos ha sido este otro verano sin vacaciones, playa o reposo. Lo de menos ha sido no tener ni un momento de relax. Esa es la parte más fácil, en realidad. Lo difícil es aceptar eso que los médicos llaman “lo suyo” como algo irreversible y experimentar como cambia la vida en un instante, esa que a veces te da y a veces te quita, sin previo aviso.

¿Bonita la vida? Parece un contrasentido que la canción me llene de esperanza y no pueda dejar de cantarla… Adivino que fue escrita a raíz de alguna experiencia límite (y luego compruebo que así fue), probablemente diferente a la mía: incidente, altercado político, fenómeno climático, tanto da… Circunstancias que representan un antes y un después, que trastocan nuestra vida. Así viaja la emoción, así se transmite, y eos es lo que siento en este momento. Así que esté ha sido un artículo muy fácil, que estaba prácticamente escrito… Sólo me falta el titular y ¿te lo puedes creer? Lo primero que viene a mi mente es una frase, asociada a otra referencia musical, que me provoca las mismas ganas de cantar, “Sing” de Travis: “el amor que brindas no significará nada, a menos que cantes, cantes, cantes…” ¿Verdad universal? Yo diría que sí…

Recuerda: canta alto y mira hacia arriba que, si todo pasa, lo malo también…

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