Autogestión y liderazgo

autoliderazgo“Gestionarse a uno mismo exige que cada profesional del conocimiento piense y se comporte como líder, planteando un gran desafío a la estructura social” dijo Peter Drucker nada menos que en 1970, un visionario que trascendió a su época y uno de los referentes más destacados del siglo XX y XXI en temas de liderazgo.

Sus enseñanzas continúan vigentes a pesar de lo que ha cambiado el entorno empresarial y del trabajo. También aseguró: “todas las sociedades existentes, hasta las más individualistas, dan dos cosas por sentado: que las organizaciones sobreviven a los trabajadores y que la mayor parte de las personas se mueve por inercia. Sin embargo la realidad es otra y los trabajadores del conocimiento son móviles y sobreviven a las organizaciones.”

La necesidad de autogestión es desde hace un tiempo una gran revolución en la gestión del talento. Cuando el trabajo era manual, no tenía tanto sentido desarrollarse de forma continuada y la vida profesional finalizaba de manera natural porque además la esperanza de vida era más corta. Sin embargo en la economía del conocimiento y mucho más en la actual, de los avances tecnológicos y la revolución de las cosas, se necesitan nuevos retos a medida que se avanza en la vida laboral y se requiere desarrollar nuevas habilidades para encajar en el contexto económico-laboral cambiante.

Lo natural es el cambio y nadie puede esperar vivir toda su vida profesional sin ellos, ya sea por elección, porque surjan imprevistos o por la pérdida de empleo. Por eso, para gestionar la vida laboral, es fundamental ser proactivo y tener una mentalidad abierta al cambio, mucho antes de que éste aparezca en nuestro horizonte. En concreto, resulta fundamental contar con un área de especialidad en la que se pueda establecer una diferencia, en la que se pueda actuar como líder y ganarse el respeto de los demás. Un “desde dónde” que aporte valor.

Los que han tenido más éxito en la historia de la humanidad ­como Da Vinci, Mozart, Napoleón, etc.­ se han gestionado a sí mismos, y esa ha sido la clave que les convirtió en personajes destacados. Sin embargo, aunque hay personas en el mundo dotadas de un talento excepcional, no es lo más frecuente. La mayoría de nosotros tenemos unos recursos medios y tenemos que aprender a gestionarlos y a desarrollarnos, situándonos donde podamos realizar las mayores aportaciones. No se trata de situarnos en las áreas en las que no tenemos talento o habilidad, donde tendríamos muy pocas probabilidades de ser incluso mediocres, sino que se trata de canalizar la energía, los recursos y el tiempo en las áreas de mayor competencia o habilidad, para conseguir desempeños excelentes.

Además de conocernos a nivel de puntos fuertes y valores, hay una cuestión clave: ¿Cómo soy eficiente? Porque las personas trabajan y rinden de formas diferentes, teniendo una forma exclusiva de conseguir resultados que está relacionada con la personalidad, tanto a nivel de naturaleza como de formación, que se puede modificar ligeramente pero no tanto de una forma radical, redundando en la importancia del “desde dónde”.

(Extraído del la trilogía sobre Peter Drucker de este mismo blog)

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