¿Estado de FLOW? El camino de la inspiración…

Comparto contigo mi artículo: “¿Estado de FLOW? El camino de la inspiración” publicado en la Revista Más Mujer de este mes de junio, con la intención de que la proximidad del descanso estival sea un buen pretexto para ponerlo en marcha e incorporar más inspiración a tu vida.

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MMC, jun17

 

 

 

El concepto fluir está tan integrado en nuestro lenguaje cotidiano que parece una moda y, sin embargo, es ancestral y transversal a muchas culturas, formando parte de esa sabiduría interconectada que compartimos las civilizaciones en la distancia. “El fluir” o “el estado de flow” es más que una forma de caminar, de experimentar el día a día o de conectar con el momento presente y el entorno. Es un concepto vinculado a la búsqueda eterna de la felicidad y quizá por eso, nos moviliza a tantos desde hace tanto tiempo, ajeno a cualquier frontera.

En 1975, el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi (Cis-zen-mijáli) lo popularizó en lo que respecta al mundo occidental, aunque desde hace milenios el desarrollo espiritual budista y el taoísta habían buscado trascender la dualidad cuerpo-mente para alcanzar ese “estado inspirado”, como a mí me gusta llamarlo en alusión al lugar mental, físico y emocional desde el que todo se hace posible. Es un fogonazo de consciencia que consigue conectarnos con nuestra esencia más pura, un destello que nos capacita para alcanzar la excelencia sin sensación de esfuerzo, favoreciendo la máxima expresión de nuestro talento artístico, creativo, espiritual e incluso profesional, con la consiguiente sensación de felicidad y realización.

Hay muchos términos que aluden a ese “estado inspirado”, los más conocidos son satori (aikido, japonés) que se puede traducir como compresión y nirvana (budismo zen) que significa iluminación. Esta es la gran búsqueda del ser humano y lleva asociada la paradoja de que surge de manera espontánea y sin esfuerzo aparente, ni siquiera requiere movimiento. Parece una contradicción: buscas sin buscar, es acción sin acción y esfuerzo sin esfuerzo. Esto es lo más difícil de comprender desde una filosofía basada en métodos, dedicación y objetivos. En realidad, se trata de una disposición y forma parte del camino, llámalo camino al satori, al nirvana o a Itaca, como el célebre poema de Cavafis.

Se trata de trascender la personalidad y la mente (ego) para conectar con tu verdadera esencia, lo que conlleva resultados extraordinarios. Es tu forma de ir o quedarte la que te hace alcanzar la inspiración, esa creatividad que buscas en todas las áreas de tu vida. Es armonía entre cuerpo, mente y emociones. Regresando a la metodología occidental, la Teoría U (Otto Scharmer, Presencing Institute) se basa en estos tres elementos:

  • Mente (cerebro) centrada en el momento presente y sin distracciones.
  • Emoción (corazón) desprovista de tensión como fuente de motivación.
  • Cuerpo (acción) abierto a lo que sucede, relajado y lleno de energía a la vez.

En estas circunstancias, el observador se funde con lo observado y el problema con la solución, produciéndose un efecto liberador que aporta luz a algo irresoluble hasta el momento. Eso fue lo que le sucedió a Arquímedes cuando estaba relajado en su bañera y de pronto, visualizó la solución al reto intelectual que le ocupaba desde hacía tiempo, la revelación que se convertiría en uno de los principios fundamentales de la Física. Fue entonces cuando salió corriendo desnudo a la calle para festejarlo con su famoso ¡eureka! ¿Caminamos hacia la inspiración?

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