¿Nos DESCOSIFICAMOS de una vez?

Comparto contigo mi artículo: “¿Nos DESCOSIFICAMOS de una vez?” publicado en la Revista Más Mujer de este mes de marzo en que se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, con la esperanza de que un día no tenga sentido alguno porque no nos queden temas sobre los que escribir. Espero que os guste y sobre todo, os invite a la reflexión y os resulte útil. ¡Feliz 8 de marzo!

MMC11, mar17

Según la RAE, cosificar es reducir a una persona a la condición de cosa. Se trata de un término acuñado en 1997 que surge a raíz de publicarse “La teoría de la cosificación” de Barbara Fredrickson y Tomi-Ann Roberts, ambas psicólogas sociales y profesoras universitarias estadounidenses. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, la cosificación forma parte de nuestra vida cotidiana a través de mensajes, imágenes, actitudes e incluso canciones. Una “normalidad” que facilita su aceptación y anima a expresiones y conductas cosificadas, sin cuestionarnos sus consecuencias a nivel social y educativo.

Es importante cuidar el camino hacia la igualdad de género en todos los ámbitos y para ello, la comunicación es fundamental. Por eso y porque  a veces cuesta identificar la cosificación, me he animado a incluir aquí el TOS –Test del Objeto Sexual- diseñado por la socióloga Carlone Heldman que facilita la identificación del la cosificación sexual en la comunicación según siete modalidades:

  1. Commodity: la persona se muestra como algo que se puede comprar, vender o utilizar como mercancía, objeto o alimento.
  2. Maltrato: la persona es vejada o humillada sin su consentimiento.
  3. Intercambiabilidad: la persona puede ser intercambiada dentro de una colección de cuerpos similares.
  4. Partes: sólo se muestran partes del cuerpo de la persona, generalmente las de mayor connotación sexual.
  5. Sustitución: la persona sustituye a un objeto, como una silla o una mesa.
  6. Disponibilidad: se sobreentiende la disponibilidad sexual de la persona.
  7. Lienzo: la persona se utiliza como un lienzo sobre el que se trasmite un mensaje.

Ninguna de las siete es mejor o peor, todas son formas de cosificación y a todos nos vienen a la mente ejemplos de imágenes y mensajes de cada una de estas modalidades, sobre todo en lo que respecta a la cosificación de la mujer en concreto, que es la más extendida. Además, la cosificación no sólo va dirigida a la mente masculina, en la que queda registrado el cuerpo de la mujer como objeto de placer sometido a su voluntad, sino también a la femenina, afectando a la propia visión de la mujer sobre el ideal del cuerpo femenino. De hecho, la gran mayoría de los anuncios que vemos y oímos van dirigidos a las mujeres y en ellos se proyecta de forma sutil cómo se espera que actúe y cómo es su cotidianidad social.

La cosificación femenina puede expresarse de formas diferentes, pero el fin siempre es el mismo y es el de reducir su valor como mujer a la función de su cuerpo, algo que no sólo refleja la publicidad sino el propio lenguaje y la letra de determinadas canciones que repetimos sin pensar y sin tomar consciencia de que nuestras palabras y visualizaciones configuran nuestra realidad.

Os animo a incrementar la consciencia de nuestras palabras, a pasar el filtro TOS y a elegir ser libres de proyectarnos como deseamos. La libertad de la mujer es una realidad relativamente reciente y es responsabilidad de todos cuidarla y cultivarla, protégela y seas hombre o mujer ¡descosifícate ya!

Etiquetas: , , , ,

Publicar Comentario