¿Conciliación familiar y laboral? Corresponsabilidad

Comparto contigo mi artículo: “¿Conciliación familiar y laboral? Corresponsabilidad” publicado en la revista Más Mujer Canarias de marzo. ¡Espero que te guste!

corresponsabilidadHace poco vi la película Sufragistas de Sarah Gavron y me impresionó la entrega con la que las mujeres de principios del siglo XX lucharon por su derecho al voto, toda una hazaña en la época de la división del trabajo y de la producción en cadena, la de la 2ª Revolución Industrial. Es increíble lo que hemos avanzado en temas de género, en sólo cien años, tanto que a veces no recordamos de dónde venimos y lo mucho que queda por hacer. La película me aportó una buena dosis de realidad sobre las dificultades que atraviesa un movimiento que cuestiona el status quo y de gratitud hacia el coraje de aquellas mujeres.

La igualdad de género es una causa legítima que nos acompaña desde antes de la automatización de la industria, en la 1ª Revolución Industrial, que ha ido evolucionando con cada nueva libertad conquistada y requiere de un nuevo paradigma en el contexto económico y social actual, tras la 3ª Revolución Industrial –la tecnológica de finales del siglo XX. Ese nuevo paradigma es el de la corresponsabilidad, ya que se trata de una causa conjunta a abordar como sociedad, mujeres y hombres, y es importante tomar conciencia de ello para poder trascender la lucha por las libertades más básicas y avanzar hacia las de mayor desarrollo en coherencia con este tiempo nuevo.

La conciliación familiar y laboral sigue siendo una asignatura pendiente, ya con la perspectiva de la 4ª Revolución Industrial en nuestro horizonte –la de la digitalización de los sistemas de producción que tanto se prevé que afecte a personas, sociedades y países. Por eso, me sorprende la polémica que ha suscitado Carolina Bescansa al acudir con su bebé al Congreso, ¿visibilidad o postureo? En mi opinión un poco de cada, aunque no voy a entrar a juzgarlo aquí porque creo que toda visibilidad es poca y si esta acción ha servido para tomar conciencia sobre la importancia del tema, bienvenida sea. No obstante, conciliar es mucho más que una acción aislada o compatibilizar el trabajo con nuestros hijos, o ancianos. No se trata de poner parches sino de legislar una conciliación real, acorde con los diferentes estilos de vida y con medidas aplicables a cualquier perfil profesional o modelo familiar. Quizá de ese modo la próxima imagen que genere polémica sea la de un hombre que se acude al trabajo con su bebé, con un familiar dependiente o con un anciano, aunque esa no sea la solución. Ese es el desafío en la era “co”: corresponsabilidad, conciencia y coherencia.

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