¿Buen líder? Alma inconquistable

La escasez de liderazgo, sobre todo consciente y basado en valores, hace que cada vez cobren más sentido líderes de referencia como Nelson Mandela, una gran fuente de inspiración para cualquiera que quiera cambiar el rumbo de las cosas.

Quizá por eso, me he sentido reconfortada revisando algunas notas que tenía sobre el líder, de diversas fuentes, y volviendo a ver “Invictus“, la película que relata los inicios de Nelson Mandela como Presidente de Sudáfrica tras su liberación, en el contexto de la Copa Mundial de Rugby de 1995 que ganó la selección sudafricana -los  Springboks– contra todo pronóstico, gracias entre otras cosas a la ausencia de rencor y prejuicios, su apertura de mente y sus capacidades visionarias y motivadoras.

La película es una bella muestra de la habilidad de Mandela para influenciar y motivar a otros, a través del ejercicio de su liderazgo: Si no puedo cambiar yo cuando las circunstancias lo exigen, ¿cómo voy a esperar que los otros lo hagan?, muy en línea con la célebre frase de Gandhi: el cambio que quieres ver en el mundo“. Porque el liderazgo se ejerce desde dentro y no hay forma mejor de transformar el mundo que actuar en coherencia con nuestra esencia.

Hay una escena de la película especialmente conmovedora, en la que François Pienaar -el capitán de los Springboks– decide visitar la celda de la prisión Robben Island, donde Mandela cumplió condena. Os la incluyo a continuación:

El poema que acompaña la escena es el que inspira el título Invictus” y es de William Ernest Henley. Mandela lo conservó escrito en una hoja de papel durante su período de cautiverio, ayudándole a sobrellevarlo.

Mandela, también conocido como Madiba -apodo que utilizaban cariñosamente para los ancianos de su clan-, fue Premio Nobel de la Paz en 1993. Dice que fue durante aquellos largos y solitarios años de encierro cuando su hambre por la libertad de su pueblo se convirtió en hambre de libertad para todos, blancos y negros. Entonces constató que el opresor necesita ser liberado de la celda de prejuicios a la que su odio le somente, tanto como el oprimido de su encarcelamiento, y así se configuró su misión: liberar tanto al oprimido como al opresor, porque ser libre no consiste sólo en romper las propias cadenas, sino en vivir respetando e incrementando la libertad del otro. Una misión que al estar basada en valores, actuó como brújula en sus elecciones posteriores, facilitándole las decisiones acertadas.

Y para terminar este breve homenaje, qué mejor que “Biko“, la mítica canción que Peter Gabriel -Premio Embajador de Conciencia 2008 dedicó a Steven Biko, otro activista sudafricano de la lucha anti-apartheid que falleció torturado en 1977 y se convirtió en un estandarte no sólo del movimiento negro, sino de la lucha pro Derechos Humanos:

Nota: “Yihla Moja” significa “ven espíritu” (en zulú: “Woza Moya”).

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4 Respuestas de "¿Buen líder? Alma inconquistable"

  • Josep Cortina dice:
  • María-José dice:
  • Laura dice:
  • María-José dice:
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